REFLEXIONES

CONVERSACIONES PAUSA HOLISTIC

La paradoja de vivir deprisa hablando de Pausa

Desde que empecé a tomarme en serio Pausa Holistic, es decir, desde que dejó de ser un hobby para convertirse en mi trabajo, la vida se volvió una auténtica locura. Ser autónoma no es tarea fácil. Nadie te enseña a sostener una empresa que lleva tu nombre, ni a gestionar la responsabilidad que supone vivir de aquello que amas. Y hay algo de lo que se habla mucho menos: cuando conviertes tu propósito en trabajo, también corres el riesgo de olvidarte de vivirlo.

Desde que empecé a tomarme en serio Pausa Holistic, es decir, desde que esto dejó de ser mi hobby para convertirse en un trabajo a tiempo completo, la vida se volvió una auténtica locura. Ser autónoma no es tarea fácil, empezando por el hecho de que no hay una formación específica que te enseñe a sobrevivir dentro de tu propia empresa. Y eso sin hablar de que convertir tu propósito en trabajo también puede hacer que te olvides de vivirlo.

2025 fue el primer año en el que Pausa Holistic se convierte en un proyecto serio, mi proyecto. Aquí dejo de imaginar otros posibles futuros “más fáciles” y decido darme una oportunidad. Quizás esa intuición mía no está tan equivocada y quizás escuchar más a esa voz interior, que se está desgañitando para que la escuche, sirva para salir de este limbo vital.

Total, que decido darme una oportunidad. Decido coger todos los trabajos como profe de yoga habidos y por haber. Decido quitarme la vergüenza de hacer muchas cosas que me hacían sentir muy incómoda y empezar a crear este templo para el bienestar. Todo esto, resumiendo muy mucho, porque detrás de Pausa hay un tremendo trabajo de investigación y, aunque yo resuma Pausa muchas veces —haciéndome un flaco favor— como “Yoga y Cosas”, de yoga y cosas nada…

Y aquí es cuando la magia empieza a suceder. Porque todos tenemos claro que a nadie le caen las cosas del cielo y que todo requiere mucho esfuerzo, pero hay un componente que, después de todas las puertas cerradas y proyectos fallidos con los que me he encontrado durante mi veintena, no podemos ignorar. Y no le voy a llamar suerte, sino quizás alineación. Cuando te alineas con tu verdadero propósito, las cosas parece que fluyen o, al menos, dejan de sentirse como si estuvieras intentando mover un edificio a pulso.

Mi primer año como autónoma y mi primer año creyendo en Pausa Holistic coincide con el año de mi boda, boda que, por supuesto, organizo yo. Y ya para ese momento, la filosofía de La Pausa pasó de ser mi forma de vida a quedar por escrito en un documento que redacté en diciembre de 2024 para presentar el proyecto a la incubadora de negocios Lanzadera. Spoiler: nunca entré. Pero aquel documento terminó convirtiéndose en la primera vez que Pausa existió de verdad fuera de mi cabeza.

Como era de esperar, pasé mi luna de miel tirada en una tumbona en diferentes países del Sudeste Asiático, saltando de masaje en masaje, porque bastante tenía yo con respirar y dar las gracias por seguir viva y arrastrándome cuando el día necesitaba algo más de energía.

Me prometí tomarme las cosas de otra manera a mi vuelta, pero pasaron muchos meses hasta que reconocí que me estaba pasando y que una sola persona no podía hacer tantas cosas en una semana y seguir progresando al nivel que le gustaría. Por no hablar de los dos meses de casi visita diaria al quiropráctico para intentar solucionar toda la tensión muscular acumulada.

El mes pasado volví a esa isla que para mí es casa y que, desde mi primera visita en 2017, se convirtió en mi gran amor y mi eterna inspiración: Ibiza. Y entre atardeceres, rutas entre calas y acantilados, baños en sus aguas gélidas y cristalinas, y buena comida, volví a entender el propósito de Pausa y toda esa filosofía que me había traído hasta aquí.

Recuperé la Pausa, el sentido y la confianza en este proyecto y, poco a poco, estoy volviéndola a encarnar. A encarnar de verdad. Aunque reconozco que no siempre es fácil, estoy volviendo a meditar por placer, a practicar escuchando mi cuerpo, a salir de detrás de la pantalla y a recuperar la presencia. Y, curiosamente, parece que todo fluye de manera distinta.

Y es que más esfuerzo no siempre significa más éxito, pero más coherencia sí. ¿He conseguido implementar la Pausa al nivel de cuando trabajaba como diseñadora de 8:00 a 17:00 y vivía con mis padres? Todavía no. Pero te aseguro que, cuando me estoy tomando el tiempo para escribir esto un jueves a las 9:00 de la mañana, tras haber practicado, meditado, tomado un matcha charlando con mi marido, haberme dado una ducha y tomado el tiempo para arreglarme, algo por fin ha cambiado y vuelve a alinearse.

¿Y la moraleja de esta historia? Muchas veces necesitamos perdernos para entender de verdad la magia de aplicar y practicar aquello que, con tanto amor, enseñamos. Si algo me ha enseñado esta historia es a ser mucho más compasiva y empática con quien todavía no ha encontrado la manera de hacerse un hueco en su agenda para cuidarse. Y también la importancia de volver a lugares que nos inspiran para reencontrar el camino hacia el bienestar. Porque hay lugares capaces de recordarnos la vida que realmente queremos vivir, y quizás por eso existe Pausa Holistic.

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